Sí, pero con moderación. El pescado es una fuente
excelente de nutrientes, pero puede contener ciertos contaminantes. Entre estas
sustancias se encuentra el mercurio de metilo y, en menor medida, dioxinas y
pesticidas. Son productos que, cuando se ingieren en cantidades superiores a
las que se encuentran en el pescado que consumimos habitualmente, pueden
producir retrasos en el desarrollo de los niños que estuvieron expuestos a
ellos antes de nacer.
A pesar de eso, no hay ninguna razón para
eliminar el pescado de tu dieta, aunque es una buena idea evitar las especies
más grandes y depredadoras (las que se alimentan de otros pescados) porque
tienden a contener mayores rastros de contaminación: por ejemplo, el tiburón,
el pez espada, la caballa y el blanquillo. Los expertos siguen sin ponerse de
acuerdo sobre la seguridad que ofrece el atún. Los filetes de atún y el atún
enlatado blanco normalmente suelen tener niveles de contaminantes más altos
porque se extraen de pescados más grandes (que han tenido más tiempo para
acumular toxinas en sus sistemas). De modo que es mejor evitar los filetes por
completo y limitar el consumo de atún blanco a un máximo de 170 g por semana.
El atún claro enlatado es más seguro porque procede, en general, de pescados
más pequeños. Por desgracia, el atún claro también es menos rico en ácidos
grasos omega-3, una sustancia que se cree que es muy importante para el
desarrollo del cerebro del bebé. El salmón y las truchas de granja, por el
contrario, contienen muchos omega-3 y pocos contaminantes.
De todas formas, como todos los productos del
mar (de hecho, todos los alimentos) tienen trazas de contaminantes, es
preferible alternar los tipos de pescados que comes durante la semana para no
repetir platos de la misma especie, y no comer nunca más de tres porciones
semanales en total. Quítale la piel (la mayoría de las sustancias químicas se
almacenan ahí) y cocínalo muy bien; eso también contribuirá a reducir algunos
de los contaminantes. A pesar de todas estas limitaciones es importante señalar
que los beneficios de comer pescado superan a los riesgos. Además de los ácidos
omega-3, el pescado es una fuente excelente de otros nutrientes importantes,
como las proteínas. Así que no reniegues del pescado: simplemente, cómelo
responsablemente
