En este espacio estamos interesados en su salud,nutrición y bienestar físico de la mujer, proporcionandoles información esperando sea de gran ayuda,estaremos a su disposición,manden sus comentarios con mucho gusto los atenderemos,gracias por su visita!
lunes, 11 de mayo de 2015
ARDORES DE ESTOMAGO DURANTE EL EMBARAZO
miércoles, 11 de junio de 2014
La proteína en tu alimentación durante el embarazo
¿Por qué necesitas proteína
durante el embarazo?
Mujeres no embarazadas: unos 45 gramos diarios
No tienes que ingerir la cantidad recomendada de proteína todos los días. El objetivo es que el promedio diario a lo largo de varios días o una semana, sea equivalente a la cantidad recomendada.
Con tres o cuatro porciones diarias de proteína tendrás lo suficiente para tener un embarazo y un bebé sanos. (Por ejemplo: 2 vasos de leche, una porción de 150 gramos de pechuga de pollo y dos tazas de yogur suman los 70 gramos diarios recomendados.)
Aquí tienes algunas fuentes de proteína:
Productos lácteos
Atención: No todos los pescados son considerados seguros durante el embarazo. Algunos de los pescados más grandes (predadores) como el tiburón, pez espada, la caballa y el blanquillo camello (tilefish), deben evitarse por completo porque contienen metilmercurio, un metal pesado que en dosis elevadas es nocivo para el desarrollo cerebral de bebés y niños pequeños.
La Agencia de Alimentos y Fármacos (FDA, siglas en inglés) también recomienda que durante el embarazo limites el consumo de todos los demás pescados a aproximadamente 340 gramos por semana, que equivaldría a dos porciones
lunes, 19 de mayo de 2014
¿PUEDO COMER PESCADO DURANTE EL EMBARAZO?
martes, 6 de mayo de 2014
GAS E HINCHAZÓN DURANTE EL EMBARAZO
¿Por qué tengo tanto gas
ahora que estoy embarazada?
¿Por qué sucede esto? La primera razón es que durante el embarazo tienes niveles mucho más altos de progesterona, una hormona que relaja el tejido muscular liso de todo tu cuerpo, incluido el de tu sistema digestivo. Esta relajación hace más lenta la digestión, lo cual te puede producir gases, hinchazón en el estómago, eructos y flatulencia, y crear, por lo general, sensaciones desagradables en tu barriga, especialmente después de una comida abundante
En los últimos meses del embarazo, el útero está más grande y llena la cavidad abdominal, lo cual hace más lenta aún la digestión, y al ejercer presión sobre el estómago, te hace sentir todavía más hinchada después de comer. Eso también puede producirte acidez o estreñimiento, incluso si nunca antes habías tenido estas molestias.
¿De dónde proceden los
gases?
La mayoría de los gases que causan flatulencia, se producen cuando las bacterias en el intestino grueso descomponen la comida que no fue digerida totalmente por las enzimas del estómago y del intestino delgado. Ciertos carbohidratos son los principales responsables. Las proteínas y las grasas no son los que más gases producen. Además las grasas, debido a que hacen más lenta la digestión, pueden contribuir a que sientas el estómago hinchado.
Ciertas comidas producen gases a algunas personas y a otras no. Por ejemplo, la gente que tiene intolerancia a la lactosa no produce suficiente lactasa la enzima que descompone la lactosa (el azúcar de la leche y sus productos derivados) de modo que puede hincharse y tener muchos gases si toma demasiada leche o helado. La variación que tiene cada persona en el balance de las bacterias del colon, también puede afectar la cantidad de gases que produce.
¿Me ayudará modificar mi
dieta?
Por eso, puedes empezar por suprimir los causantes de gases más comunes y, si esto te alivia, comienza a incluir otra vez en tu dieta, una por una, aquellas comidas que habías eliminado, de manera que puedas determinar cuál de ellas te genera problemas. Llevar un diario de comidas te puede ayudar a ver la relación entre la ingestión de ciertos alimentos y la producción de gases.
Los alimentos que con mayor seguridad producen gases son los frijoles, la col, la coliflor, las coles de Bruselas, el brócoli y los espárragos.
Otras personas tienen problemas si consumen demasiada fructosa, un tipo de azúcar que se encuentra en varios alimentos. Una cantidad relativamente elevada de fructosa en su forma natural se puede encontrar en cebollas, puerros, peras, manzanas, alcachofas, frutas seca, así como en la miel y el trigo.
Muchas sodas (refrescos o gaseosas) y bebidas de frutas son endulzadas con un tipo de fructosa llamado jarabe (o miel) de maíz con alto contenido de fructosa. No es recomendable tomar sodas y bebidas endulzadas porque tienen calorías vacías y la carbonatación en las sodas puede causar gases. Un número importante de alimentos procesados también contienen jarabe de maíz con alto contenido de fructosa.
Ciertos almidones como la pasta y las papas, pero no el arroz pueden causar gases a algunas personas. Y ciertos alimentos ricos en fibras como el salvado de avena, los frijoles y muchas clases de fruta causan gases porque normalmente se descomponen en el intestino grueso.
Una excepción es el salvado de trigo, el cual pasa a través del sistema digestivo sin descomponerse. Esto hace que sea ideal si tienes estreñimiento y necesitas más fibra, pero también puede producir flatulencia.
Las personas que no tienen tolerancia a la lactosa pueden descubrir que los productos lácteos les dan gases. Si eres altamente intolerante a los productos lácteos, probablemente lo sepas desde antes de tu embarazo, dado que los lácteos te pueden haber producido diarrea y dolor abdominal.
Pero si tienes tan sólo un poco de intolerancia y no eres consciente del efecto que los lácteos tienen sobre ti, un aumento drástico en el consumo de estos productos durante el embarazo te puede ocasionar algunas molestias. Para evitar este problema, busca en el supermercado leche sin lactosa o leche de soya fortificada con calcio. Si no bebes ninguna clase de leche, probablemente necesites tomar un suplemento de calcio.
Finalmente, trata de evitar los alimentos con mucha grasa y fritos. No causan gases, pero hacen que la digestión sea más lenta, y esto produce una sensación de pesadez estomacal.
¿Qué más puedo hacer para
encontrar alivio?
lunes, 28 de abril de 2014
Ácido fólico: por qué lo necesitas antes y durante el embarazo
¿Por qué necesito ácido Fólico?
El ácido fólico ayuda a prevenir los defectos de nacimiento del tubo neural, que son defectos de nacimiento serios de la médula espinal como espina bífida. Los defectos del tubo neural ocurren durante una etapa muy temprana del desarrollo, antes de que muchas mujeres sepan siquiera que están embarazadas.
Algunos estudios sugieren que el ácido fólico también podría ayudar a reducir el riesgo de que el bebé tenga otros defectos, tales como labio leporino, fisura palatina y ciertos tipos de defectos del corazón.
Tu cuerpo necesita folato para crear glóbulos rojos normales y prevenir la anemia.
El folato es esencial para la producción, reparación y funcionamiento del ADN, nuestro mapa genético y la base de las células. Así que tomar suficiente ácido fólico es especialmente importante para el rápido crecimiento celular de la placenta y de tu bebé en desarrollo.
Varias investigaciones indican que tomar multivitaminas con ácido fólico puede reducir tu riesgo de preeclampsia, una complicación del embarazo que podría afectar tu salud y la de tu bebé.
Muchas vitaminas que se obtienen sin receta médica contienen 400 mcg de ácido fólico, pero no todas, así que lee cuidadosamente la etiqueta.
El tubo neural, a partir del cual se van a desarrollar la espina dorsal y el cerebro de tu bebé, empieza a formarse unas tres semanas después de la concepción, así que es indispensable consumir una dosis diaria adecuada de ácido fólico antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo.
Una vez que descubras que estás embarazada, aumenta tu consumo diario de ácido fólico a un mínimo de 600 mcg. Revisa la etiqueta de tus vitaminas para asegurarte de que estás tomando lo suficiente. Si no es así, cambia de marca o toma ácido fólico por separado.
Si estás tomando vitaminas prenatales recetadas por tu médico, es probable que contengan de 800 a 1.000 mcg de ácido fólico. De nuevo, no te olvides de revisar la etiqueta.
No tomes más de 1.000 mcg diarios de ácido fólico, a menos que tu doctor te lo indique. Esto es particularmente importante si eres vegetariana. Los vegetarianos tienen un alto riesgo de tener una deficiencia de vitamina B-12, y tomar demasiado ácido fólico podría dificultar el diagnóstico de esa deficiencia.
Las mujeres que padecen de diabetes o que están tomando ciertas medicinas contra la epilepsia son más propensas a tener un embarazo afectado por un defecto del tubo neural. Si te encuentras en alguna de estas situaciones, asegúrate de consultar a tu médico al menos un mes antes de tratar de concebir para averiguar cuánto ácido fólico debes estar tomando y para que vigile tu condición en general.
Entre los alimentos que son ricos en folato natural se incluyen: las lentejas, los frijoles secos, los chícharos y las verduras de color verde oscuro como el brócoli, las espinacas, el col rizada y los espárragos. Además de las frutas cítricas.
Si solo tienes una deficiencia leve, podrías no notar síntoma alguno, pero no estarías consumiendo la cantidad óptima para el desarrollo embriónico temprano de tu bebé. Es por eso que todas las mujeres en edad de tener hijos necesitan tomar ácido fólico, incluso si se sienten completamente bien.
sábado, 12 de abril de 2014
REGLAS PARA COMER BIEN DURANTE EL EMBARAZO
Adapta
tu alimentación a esta etapa
Es muy recomendable que limites la comida chatarra, porque tiene muchas calorías, y pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé. Sin embargo, comer mejor no significa comer más o mucho más. La creencia de que durante el embarazo hay que comer por dos, se descartó hace tiempo.
Aquí te brindamos algunas ideas para alimentarte mejor durante el embarazo.
También hay que tener precaución con los embutidos, así como con chorizos, jamón serrano y con las carnes crudas o poco hechas. Por otro lado, cuando prepares vegetales, es muy recomendable que los laves bien porque pueden tener bacterias que producen listeriosis, salmonella y otras infecciones.
Hay algunos pescados que contienen mercurio, un metal con el que hay que tener bastante precaución porque se cree que puede afectar el desarrollo del feto. La Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos recomienda limitar el consumo de atún y otros pescados a unos 300 gramos por semana que es el equivalente a cerca de dos porciones.
La cafeína es también algo con lo que hay que ser prudente. Si te gusta mucho el café, intenta tomar sólo un par de tacitas al día, y asegúrate de que no esté muy cargado, o de que sea descafeinado. Algunos casos en los que el bebé nace con bajo peso o incluso nace sin vida, se han vinculado a las grandes cantidades de cafeína que tomaba la mamá.
Pero recuerda que la cafeína no está sólo en el café. También está en el té, las bebidas gaseosas, el chocolate. Muchas de estas bebidas las puedes comprar sin cafeína. Mejor todavía, puedes reemplazar estos productos con alimentos saludables como leche descremada, jugo de fruta natural.
Asegúrate de que las vitaminas que estás tomando contengan ácido fólico. Necesitarás 400 mcg de ácido fólico todos los días antes de quedar embarazada y una vez que descubras que estás embarazada, aumenta tu consumo diario de ácido fólico a un mínimo de 600 mcg. La falta de ácido fólico se ha relacionado con defectos del tubo neural como la espina bífida.
Algunos investigadores además indican que existe uno nutriente importante que puede prevenir los defectos del tubo neural. Éste es la colina, un nutrimento poco conocido pero que se considera esencial para el organismo humano.
La colina está presente en los huevos, los cacahuates, el germen de trigo, la soya, los garbanzos, las lentejas y el arroz.
Es recomendable tomar hierro o calcio para asegurarse de que tienes una cantidad suficiente de estos minerales claves, también es importante que tomes vitamina D durante el embarazo.
Ten presente que más cantidad de vitaminas no quiere decir mejor: evita las megadosis de todo tipo de vitaminas o minerales ya que podrían hacerle daño al bebé. Tampoco tomes suplementos a base de hiervas sin antes consultarlo con tu médico.
Las mujeres que comen bien y aumentan una cantidad adecuada de peso tienen menos complicaciones. Por eso, si estás comiendo frutas y vegetales frescos, proteínas magras, granos integrales, y estás aumentando de peso, puedes estar tranquila, porque todo va bien.
Está bien si comes botanas saludables o bajas en calorías, las cuales proporcionan no más de 150 calorías por porción. Las más adecuadas son los alimentos naturales, como las frutas, los vegetales y los productos lácteos como el yogur. Recuerda que es muy recomendable que limites la comida chatarra, porque tiene muchas calorías, y pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé.
martes, 17 de septiembre de 2013
Sobrepeso en el embarazo
Si ya eran conocidos los riesgos del exceso de peso en gestantes, un nuevo estudio demuestra que este trastorno del metabolismo en la madre condiciona la salud posnatal del feto y aumenta el riesgo de que sufra obesidad, diabetes y cáncer durante su vida. Investigaciones anteriores habían demostrado que el sobrepeso durante el embarazo amenaza
El estudio, liderado por la doctora Daniela Galliano, es una revisión de otros artículos publicados en la revista Gynecological Endocrinology. Los resultados afirman que los hijos de madres con sobrepeso tienen un 40 por ciento más de probabilidades de padecer sobrepeso en la edad adulta, y si esta sufre también diabetes gestacional, la probabilidad aumenta un 26 por ciento más.
Los recién nacidos tienen además un mayor riesgo de desarrollar en el futuro diabetes tipo 2, osteoporosis, autismo, esquizofrenia, enfermedades cardiovasculares, envejecimiento prematuro e incluso cáncer. "Esto se debe a que las condiciones en el útero materno tienen un efecto sobre la fisiología fetal conocido como programación fetal, es decir, que el ambiente donde se desarrolla el feto condiciona su desarrollo durante su vida postnatal y adulta", explicaba Galliano a la agencia SINC.
Estas conclusiones recalcan la importancia de extremar el control del peso durante el embarazo no sólo por el riesgo de complicaciones en el feto sino por las implicaciones a largo plazo en la salud del niño.



111.jpg)
111.jpg)

