El tratamiento de la obesidad debe ser idealmente realizado por un especialista en nutrición clínica, el que debe realizar un diagnóstico exacto del grado y tipo de obesidad incluyendo una anamnesis, examen físico y las evaluaciones de laboratorios que sean pertinentes.
Se debe además identificar comorbilidades asociadas o factores de riesgo de importancia, así como los factores alimentarios, metabólicos, sicológicos y de actividad física de cada individuo de tal modo de establecer una conducta de tratamiento que siempre debe ser individualizada. Generalmente es necesario realizar un trabajo en equipo, es decir, cuando fuere necesario contar con la asesoría de un psicólogo, kinesiólogo u otra especialidad médica específica como cardiología o endocrinología.
El tratamiento tiene dos etapas: bajar de peso adecuadamente, y luego la mantención del peso logrado y definido como saludable. La velocidad de baja de peso y las metas deben ser individuales, estimándose una baja semanal de entre 500 a 1200 gramos, y intentando bajar al menos un 5-10% del peso inicial en un tiempo promedio de 3-4 meses.
Los pilares fundamentales del tratamiento son:
· Esquema de alimentación hipocalórico personalizado
· Manejo conductual
· Actividad física
· Medicamentos (sólo los aceptados)
· Medidas de excepción como la cirugía
La obesidad es una enfermedad crónica que debe ser tratada en forma integral, considerando la intervención nutricional como una herramienta indispensable para conseguir un balance energético negativo. Una dieta de bajas calorías debe lograr objetivos importantes en el tratamiento de los pacientes obesos, como son alcanzar un "peso ideal" y mantener este peso una vez alcanzado. Para lograr ésto, además de un cambio de las conductas alimentarias, debe haber un cambio en el estilo de vida. Alcanzar el peso ideal es difícil y en algunos casos imposible, por lo que los objetivos deben ser adaptados al individuo, intentando lograr una reducción de peso tal que reduzca los niveles de morbimortalidad.
Es necesario tener presente que la obesidad, por ser una enfermedad crónica, requiere de terapia durante toda la vida. Por su etiología multifactorial es de difícil manejo, especialmente si sólo se orienta en un único aspecto, el dietético-nutricional. Su tratamiento debe ser integral y corresponde a un equipo de trabajo multiprofesional, en el que la motivación tanto de los pacientes como de los tratantes es un hecho fundamental.
Hay diferentes formas de considerar exitosa una intervención. No solamente fijar como meta la disminución de peso a valores estándar ideales, sino también considerar la respuesta metabólica de otras enfermedades asociadas a la obesidad. La finalidad última debe ser lograr cambios conductuales importantes que determinen modificaciones de actitudes frente al acto alimentario y del estilo de vida, que permitan asegurar la mantención a futuro de los logros obtenidos.
RECOMENDACIONES GENERALES
Practique a diario alguna actividad física.Lo mejor es caminar a paso ligero media hora diaria. Siga una dieta equilibrada, bien elaborada y no excesivamente hipocalórica. Debe perder grasa pero no otros componentes corporales. Intente que la dieta no sea aburrida, monótona o muy limitada porque eso incita a abandonarla. Procure ingerir alimentos que den sensación de saciedad.No ingiera hidratos de carbono simples. Los azúcares son absolutamente necesarios para el cerebro y el sistema nervioso pero el organismo puede obtenerlos de los hidratos de carbono complejos al igual que de las proteínas y de las grasas.Ingiera a diario suficiente fibra.Limite o elimine la ingesta de grasa saturada animal. Recuerde que es fundamental que la dieta contenga frutas, verduras y hortalizas porque producen repleción gástrica y sensación de saciedad.Beba a diario al menos dos litros de agua fuera de las comidas.Mastique e insalive correctamente los alimentos ya que es necesario para ayudar a romper las estructuras de los alimentos para aprovechar mejor los nutrientes. Elimine de su alimentación las llamadas "calorías vacías" (pastelería y bollería industrial, azúcares blancos, harinas refinadas, etc..), que son las aportadas por alimentos de escaso o nulo valor nutritivo. No ingiera bebidas alcohólicas ni gaseadas. Procurar realizar cinco comidas diarias y no picar entre horas.Una vez en el peso adecuado márquese unas pautas de mantenimiento procurando seguir un horario lo más regular posible.
ALIMENTOS RECOMENDABLES
Agua. Tomada fuera de las comidas produce sensación de saciedad; además aumenta la diuresis facilitando la disolución y posterior eliminación de residuos.
Acelgas. Su índice calórico es bajo y son depurativas, diuréticas y laxantes. Además contienen mucílagos que retienen abundante agua produciendo sensación de saciedad y favoreciendo la combustión de los hidratos de carbono.
Batata y calabaza. Son de fácil digestión, reducen el apetito y producen sensación de saciedad.
Brécol. Contiene pocos glúcidos y calorías y produce sensación de saciedad.
Calabacín. Proporciona poca grasa, sodio y calorías y es diurético.
Caldos depurativos. Incrementan la diuresis, ayudan a la eliminación de residuos y remineralizan el organismo. Se deben tomar media hora antes de las tres comidas principales.
Cerezas, chirimoyas y champiñón. Tienen un importante efecto saciante. Col. Contiene mucha fibra y pocas calorías.
Chucrut. Es bajo en calorías.
Espárragos. Son muy ricos en fibra y producen sensación de saciedad.
Frutas en general. Poseen acción diurética y son ricas en vitaminas, sales minerales, oligoelementos y fibra. Además aportan pocas calorías. Son especialmente recomendables el limón, la pera, la piña, la manzana, la ciruela, la sandía, la fresa, el kiwi y el pomelo.
Lechuga. Calma el apetito y aporta pocas calorías.
Melocotón. Proporciona pocas calorías y es una de las frutas más saciantes.
Nabo. Es muy nutritivo y bajo en grasa y calorías. Tiene también actividad saciante.
Pepino. Es bajo en grasa y calorías.
Pimiento. Contiene muy pocos hidratos de carbono y pocas calorías.
Piña tropical. Es rica en enzimas proteolíticos (bromelaína).
Verduras y hortalizas en general. Tienen -como las frutas- actividad diurética y remineralizante además de ser una buena fuente de fibra. Son especialmente recomendables las cebollas tiernas, las espinacas, los berros, los ajos, la escarola, el diente de león, los puerros, las alcachofas, la col verde, los espárragos, los champiñones, la coliflor, las setas, la soya -y sus derivados-, las judías verdes y los calabacines.
SUPLEMENTOS ACONSEJADOS
Complejo multivitamínico y multimineral. Es necesario ya que proporcionan micronutrientes que aseguran una adecuada actividad bioquímica.
Fibra vegetal. Proporcionan volumen en el intestino por lo que son elementos saciantes y aumentan la masa fecal. Además tienen la capacidad de atrapar el colesterol y los azúcares.
Espirulina. Se trata de un alga que tiene efecto saciante debido a la concentración de mucílagos y proteínas. Es un laxante mecánico suave y protector de las mucosas. En algunos casos van acompañadas de fructooligosacáridos que actúan como prebióticos y disminuyen los niveles de azúcar en sangre, la tensión arterial, el colesterol y los triglicéridos además de aliviar el estreñimiento y la diarrea.
Glucomanano. También denominado Konjac o konjak manano es un polvo rico en fibra y bajo en calorías que puede hincharse hasta 200 veces su volumen a medida que se absorbe agua en el estómago y en el tubo digestivo. Conforme se hincha forma un gel insoluble que restringe el apetito induciendo una sensación de plenitud.
GLA-EPA-DHA. Además de reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos son reguladores de diversos procesos metabólicos y hormonales por lo que son indispensables en el tratamiento de la obesidad.
Cromo. El cromo forma parte del denominado Factor de Tolerancia a la Glucosa (GTF) con muy importantes funciones orgánicas, entre ellas la de regular los niveles de glucosa en sangre. Se utiliza en el tratamiento de la diabetes tipo II, la hipercolesterolemia, la obesidad y la arterioesclerosis.
Bromelina. Es una enzima procedente de la piña con importantes propiedades, entre ellas la capacidad de absorber hasta 1.000 veces su volumen en grasa.
L-Carnitina. La carnitina contribuye a la combustión de grasas y además disminuye el colesterol total y los triglicéridos. Es un suplemento ideal para la pérdida de peso, especialmente si se apoya con ejercicios aeróbicos.
Hoodia Gornnii. El extracto de Hoodia Gordonii procede de un cactus nativo de las regiones áridas del desierto africano del Kalahari. Esta especie de cactus -perteneciente a la familia de las Asclepiadaceae- crece en lugares con temperaturas extremas, tarda años en madurar y ha sido usado tradicionalmente por los pueblos pastoriles de San y Khoi para aplacar la sed y el hambre en los inhóspitos ambientes áridos del África meridional. El ejército sudafricano lo utiliza como inhibidor del apetito.
Garcinia Cambogia. Se trata de un fruto procedente de la India rico en ácido hidroxicítrico (HCA). Es interesante su utilización porque reduce la conversión de hidratos de carbono en grasas al impedir la liberación de las enzimas necesarias para que ese proceso se lleve a cabo. Tiene además un reconocido efecto saciante y facilita la termogénesis.
http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/174ssa18.html
http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/174ssa18.html



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