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sábado, 12 de abril de 2014

REGLAS PARA COMER BIEN DURANTE EL EMBARAZO


Adapta tu alimentación a esta etapa

La mayoría de las mujeres embarazadas necesitan incrementar las proteínas que toman, ciertas vitaminas como el ácido fólico y minerales como el hierro, y comer algunas calorías extra para tener más energía. 

Es muy recomendable que limites la comida chatarra, porque tiene muchas calorías, y pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé. Sin embargo, comer mejor no significa comer más o mucho más. La creencia de que durante el embarazo hay que comer por dos, se descartó hace tiempo. 



Aquí te brindamos algunas ideas para alimentarte mejor durante el embarazo. 

Evita el ceviche, los quesos blandos y otros alimentos
Hay ciertas bacterias que crecen con facilidad en los alimentos que no están cocinados. Estas bacterias pueden causarte una enfermedad llamada listeriosis, que es peligrosa para el bebé. Por ejemplo, el ceviche y el marisco crudo (incluyendo las ostras y el sushi no cocinado), la leche que no esté pasteurizada o los quesos blandos, como el queso fresco, panela, de hoja y asadero, pueden contener estas bacterias que pueden afectar a tu bebé. 

También hay que tener precaución con los embutidos, así como con chorizos, jamón serrano y con las carnes crudas o poco hechas. Por otro lado, cuando prepares vegetales, es muy recomendable que los laves bien porque pueden tener bacterias que producen listeriosis, salmonella y otras infecciones. 

Hay algunos pescados que contienen mercurio, un metal con el que hay que tener bastante precaución porque se cree que puede afectar el desarrollo del feto. La Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos recomienda limitar el consumo de atún y otros pescados a unos 300 gramos por semana que es el equivalente a cerca de dos porciones.

Beber alcohol, aunque sea solamente un vaso de vino con la comida, tampoco es recomendable. El alcohol tiene consecuencias serias para la salud del bebé (defectos físicos, problemas de aprendizaje y problemas emocionales). 

La cafeína es también algo con lo que hay que ser prudente. Si te gusta mucho el café, intenta tomar sólo un par de tacitas al día, y asegúrate de que no esté muy cargado, o de que sea descafeinado. Algunos casos en los que el bebé nace con bajo peso o incluso nace sin vida, se han vinculado a las grandes cantidades de cafeína que tomaba la mamá. 

Pero recuerda que la cafeína no está sólo en el café. También está en el té, las bebidas gaseosas, el chocolate.  Muchas de estas bebidas las puedes comprar sin cafeína. Mejor todavía, puedes reemplazar estos productos con alimentos saludables como leche descremada, jugo de fruta natural.

Comienza a tomar tus vitaminas prenatales
Para asegurarte de que tanto tú como tu bebé están recibiendo todos los nutrientes que necesitan, además de seguir una dieta equilibrada debes tomar las tabletas de vitaminas y minerales prenatales. 

Asegúrate de que las vitaminas que estás tomando contengan ácido fólico. Necesitarás 400 mcg de ácido fólico todos los días antes de quedar embarazada y una vez que descubras que estás embarazada, aumenta tu consumo diario de ácido fólico a un mínimo de 600 mcg. La falta de ácido fólico se ha relacionado con defectos del tubo neural como la espina bífida. 

Algunos investigadores además indican que existe uno nutriente importante que puede prevenir los defectos del tubo neural. Éste es la colina, un nutrimento poco conocido pero que se considera esencial para el organismo humano.

La colina está presente en los huevos, los cacahuates, el germen de trigo, la soya, los garbanzos, las lentejas y el arroz. 

Es recomendable tomar hierro o calcio para asegurarse de que tienes una cantidad suficiente de estos minerales claves, también es importante  que tomes vitamina D durante el embarazo. 

Ten presente que más cantidad de vitaminas no quiere decir mejor: evita las megadosis de todo tipo de vitaminas o minerales ya que podrían hacerle daño al bebé. Tampoco tomes suplementos a base de hiervas sin antes consultarlo con tu médico. 

No hagas dietas de adelgazamiento durante el embarazo
Hacer dietas de adelgazamiento durante el embarazo no es recomendable para el desarrollo del bebé ni para tu salud. Muchas de las dietas para perder peso no tienen suficiente hierro, ácido fólico u otras importantes vitaminas y minerales. Recuerda que el aumento de peso es uno de los mejores indicativos de un embarazo saludable. 

Las mujeres que comen bien y aumentan una cantidad adecuada de peso tienen menos complicaciones. Por eso, si estás comiendo frutas y vegetales frescos, proteínas magras, granos integrales, y estás aumentando de peso, puedes estar tranquila, porque todo va bien. 
 
Come de manera frecuente y ligera
Si las náuseas, el rechazo que quizás sientes por ciertos alimentos, la acidez o la indigestión te están quitando las ganas de comer, intenta comer de cinco a seis comidas ligeras. Será más fácil para tu cuerpo digerirlas. No te saltes comidas, incluso si no tienes hambre, porque el bebé necesita recibir alimento de forma regular. 

Está bien si comes botanas saludables o bajas en calorías, las cuales proporcionan no más de 150 calorías por porción. Las más adecuadas son los alimentos naturales, como las frutas, los vegetales y los productos lácteos como el yogur. Recuerda que es muy recomendable que limites la comida chatarra, porque tiene muchas calorías, y  pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé. 

Come algo dulce de vez en cuando
Las comidas procesadas y los postres con mucho azúcar no deberían formar parte de tu régimen alimenticio. Sin embargo, no se trata de decirle adiós a todos los dulces por estar embarazada, los puedes comer en ocasiones especiales. No te atormentes que una galleta o un pedazo de pastel de chocolate de vez en cuando no le harán daño a tu bebé.


lunes, 11 de julio de 2011

EL CAFÉ SALUDABLE CON MODERACIÓN

Pese a que su componente mayoritario, la cafeína, actúa sobre el sistema nervioso central, los expertos coinciden en que un consumo moderado no guarda relación con el aumento de la tensión arterial.
Sin embargo, las últimas investigaciones revelan que su abuso eleva el riesgo de padecer artritis reumatoide. Considerada como la tercera bebida más consumida en todo el mundo después del agua y el té, el café supone, para la gran mayoría, la «gasolina» para funcionar y afrontar el día.
Si durante años su consumo se ha tachado como un hábito tóxico y poco saludable equiparable a la ingesta de tabaco o alcohol, los componentes de esta bebida han sido objeto de estudio por parte de la comunidad científica, hasta el punto de que muchos de ellos, incluída la cafeína, podrían jugar un papel relevante en la prevención de determinadas enfermedades. Eso sí, siempre y cuando se trate de lo que los expertos señalan como un consumo moderado, entre tres y cuatro tazas diarias.
Para la doctora María Antonia Lizárraga, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, portavoz científico del Centro de Información Café y Salud y autora de la revisión bibliográfica «Café y estilo de vida saludable», «las vitaminas, los minerales  y los antioxidantes del café pueden ejercer un factor protector  frente a un gran número de enfermedades en las que está implicado el estrés oxidativo de las células, así como un poder preventivo frente a patologías degenerativas como el párkinson y el alzhéimer».
En concreto, un estudio publicado en marzo de este año en la revista «Journal of the American Heart Association» y elaborado por investigadores del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia), revela que beber más de una taza de café al día se asocia con un 25 por ciento menos de riesgo de ictus en comparación con quienes consumen menos.
El estudio, realizado entre 34.670 mujeres de entre 49 y 83 años durante diez años pone de manifiesto, según su autora, Susanna Larsson, «que tras tener en cuenta otros factores de riesgo, la toma de café está relacionada con una menor probabilidad de padecer ictus total, infarto cerebral y hemorragia subaracnoidea». De hecho, «algunas mujeres han evitado su consumo porque pensaban que no era sano», matiza la investigadora.

Diferencias

Precisamente, la cafeína es el componente más polémico de esta bebida debido a que actúa como un estimulante del sistema nervioso central. Sin embargo, la «Food and Drug Administration», organismo que regula los medicamentos en EE UU, reconoce esta sustancia como segura, pero siempre y cuando no se excedan de los 300 miligramos diarios, lo que equivale a cuatro tazas. Hay que tener en cuenta que existen diferencias importantes en la concentración de los componentes del café según su variedad y el grado de tostado. Así, los dos tipos que se consumen en nuestro país corresponden a la arábica y robusta. Según Lizárraga, «lo habitual es que el café que tomamos sea una mezcla de ambas. Por el hecho de pensar que la cafeína puede ser mala no hay por qué eliminarla. Todo dependerá de las necesidades de cada uno».
Muchas personas y en especial las que padecen problemas cardiovasculares ven en esta bebida a su peor enemigo. Sin embargo, la doctora María Victoria Cañadas Godoy, cardióloga del Hospital USP San Camilo de Madrid, advierte de que «un consumo moderado no afecta al control global de la tensión arterial ni al riesgo de eventos coronarios. A la hora de extraer conclusiones sobre sus efectos nocivos no podemos olvidar que resulta imposible aislarlos de otros hábitos de vida que a menudo coexisten entre sus consumidores y que podrían ser más relevantes como el tabaco, el alcohol o el estrés».
Aunque a la más mínima duda siempre queda la opción del descafeinado, el doctor Mariano de la Figuera, especialista en Medicina Interna, sostiene que «no se puede decir que haya un descafeinado cero por ciento, pero la cantidad de cafeína que posee es tan mínima que hasta los que no lo toleran lo pueden tomar». Por contra, tomar más de tres tazas de café al día aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide, según han puesto de manifiesto varios estudios científicos. «La cantidad ingerida es directamente proporcional al incremento del riesgo y de la gravedad de esta enfermedad», explica el doctor Antonio Naranjo, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Doctor Negrín en Gran Canaria. Asimismo, Cañadas recomienda disminuir o evitar su toma «durante el embarazo porque parece que el consumo de cafeína y otros excitantes podría asociarse a un incremento leve del riesgo de aborto».

Fuente: http://www.diariosalud.net/index.php?option=com_content&task=view&id=21823&Itemid=413